viernes, 6 de julio de 2012

Luxación de mandíbula


Hace unas semanas di de alta a una paciente que vino a la consulta a causa de una luxación mandibular.
Al finalizar el tratamiento le pedí que escribiera unas lineas sobre lo que vivió y sobre las vueltas que dió para conseguir un tratamiento con resultados.
Esto fue lo que puso: Las luxaciones de mandíbula que he tenido se han producido siempre al abrir la boca. Al sobrepasar cierto ángulo de apertura se me disloca la articulación impidiendome cerrarla. Esto ocurre en tan solo un instante, sin avisar, y es muy desconcertante y nada agradable. Lo que queda después de la luxación es el miedo a superar ese punto de apertura que no controlo.
Lo peor fue la última que ocurrió have unos dos años. A diferencia de las anteriores veces, necesité ayuda externa para ponerla en su lugar. Me resultó una situación realmente angustiosa.
Allí en urgencias me recomendaron que me lo hiciera mirar. Los odontólogos que me han visto o bien no le han dado mucha importancia o bien me han dado unos ejercicios poco útiles.
Contra todo pronóstico gracias a un tratamiento de fisioterapia he ganado en cuanto a confianza, flexibilidad y movilidad ya desde la primera sesión.
Luego del tratamiento, la paciente dejó de tener este proceso patológico, lo se porque meses después la encontré y me dijo que estaba perfecta.

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